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LA SALVACIÓN TIENE HISTORIA:

 

Historia de la salvación:

 

Si la intuición del Budismo es que la vida es sufrimiento y que la raíz de éste es el deseo, y que esta situación de desgracia de la existencia humana necesita ser redimida mediante el la reflexión interior con el objetivo de eliminar las pasiones, el cristianismo también habla de la necesidad de redención o de salvación. La situación de partida es la propia condición del ser humano que, siendo libre de elegir entre el bien y el mal, elige el mal, tiene tendencia a él.

 

1º MOMENTO: LA CREACIÓN.

 

En el relato de la creación, se nos muestra esta condición humana en el “pecado original”: no es propiamente lo que llamaríamos un pecado, porque para que éste exista se requiere que un pensamiento, una palabra, una obra o una omisión, sean llevadas a cabo con conocimiento de la situación, intención de hacer el mal y libertad para elegir. Se trata una forma de ser del los humanos que consiste en dejarse llevar por los instintos. En el texto del Génesis, se nos representa mediante la imagen poética consistente en que Dios creó al hombre de “polvo de la tierra y de aliento de vida”. La tentación de la serpiente, el animal que se arrastra por la tierra, quiere decir que el ser humano se deja guiar por su condición corporal, por todo lo que en él hay de material y por todo lo que puede proporcionar disfrute en este plano.

 

El motivo por el que los seres humanos comen el fruto prohibido, se dejan tentar por la serpiente, es que quieren ser como dioses, es decir, porque quieren dominar unos sobre otros, y ese ansia de dominación conlleva la violencia y la lucha por los bienes materiales y por el poder. Esto último queda reflejado en la historia de Caín y Abel: Caín, agricultor, mata a su hermano Abel, pastor. Esta lucha es el símbolo de la raíz de todos los conflictos: la posesión de la propiedad privada. Es la representación de la guerra entre los que ponen vallas y los que pretenden saltarlas. La victoria del agricultor sobre el pastor es el resultado de la historia humana en la que triunfaron los sedentarios sobre los nómadas. Abel será el modelo de la víctima inocente, del bueno, a lo largo de toda la Biblia: no hay que olvidar que los personajes más importantes (Abraham, Moisés, David, …) fueron pastores; que a Jesús se le representa como el Buen Pastor y que los pastores fueron los primeros en aceptar el nacimiento del Mesías como el comienzo de la salvación. Frente a ellos, los que tienen mucho que perder, porque mucho poseen, como Herodes, no reciben a Jesús como una buena noticia y por eso quieren acabar con él. El pastor representa al ser humano que sabe que siempre está de paso, que no tiene apego a nada, que sabe que la existencia es efímera, un caminar incesante, y que en esa precariedad existencial sólo pone su esperanza en Dios. Es la parte espiritual del ser humano frente a la parte material representada por la serpiente.